Web de Gustavo Cilla, una oda a la fotografía argentina

Web de  Gustavo Cilla, una oda a la fotografía argentina

20 Mar 2017

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Gustavo Cilla es un fotógrafo argentino que renueva su web de nuevo con nosotros, eligiendo en este caso el modelo Arizona. Este fotógrafo refleja a través de su obra los contrastes de su ciudad Buenos Aires y sus aires de tango, que tanto les identifican. Para él lo social, lo cultural, lo publicitario, no está separado ni discriminado a la hora de componer sus tomas. Ninguna situación es menor, vive un momento, un instante donde todo es efímero, queda el recuerdo de lo vivido. Su desafío es reflejar esos sucesos y dejarlos atrapados en su web para siempre:

 

Web de Gustavo Cilla, www.gustavocilla.com

 

Recientemente una docente, Roxana Del Rosario, al entrar en su web le escribió esta bellísima oda a su trabajo como fotógrafo que describe a la perfección su arte y talento argentino.

Visitar la galería de arte de Gustavo Cilla es un recorrido de emociones diversas. Puede ser un paseo tierno, luminoso y otras una fuga desesperada en el momento donde la noche se pone más oscura, no por eso menos bella. El artista nos lleva de la paz al vértigo como quien va de estación en estación sin conocer el destino final. Así aparece la milonga y los milongueros, cuerpos que dialogan insinuantes en curvas de mujer y firmes rectas masculinas, manos que se rozan, que se posan , que se sostienen con tierna intensidad, rostros que sólo existen en el paraíso del Tango bailado: el abrazo y allí el artista quien deja detenido ese instante de ese mundo donde vive la pasión. El artista es aquí un testigo que declara lo que vio.

 

De la noche tanguera a la luz de la mañana de la infancia. Silencio. Niños y niñas. Todo para ver y disfrutar. Juguemos a ser nosotros mismos niños otra vez y poder conectar con esa luz, con la ternura, con ese amor, el más puro. El artista como un maestro nos lleva de su mano a sacar nuestras fotos también como en aquellas tardes de lluvia veíamos esas viejas fotos familiares y reíamos. Sí, detenernos para descansar, respirar, porque después la visita seguirá por otro mundo muy diferente.

 

Un portfolio profundamente erótico que desnuda más las almas que los cuerpos de esos seres que se animan a experimentar con algo de lo prohibido. Cuando en la indagatoria pregunten ¿quién fue el responsable de estos hechos? Todos dirán “Sr. Juez yo no fui, el culpable es el fotógrafo que disparó y allí la prueba, le pagaron para hacerlo, es el asesino”

 

Como en una pieza teatral los roles del fotógrafo cambian: el testigo, fue maestro y asesino, ahora será reportero… entonces el desaparecido que aparece tras el paso de la niña que va en los hombros de su padre y los ojos severos del hombre, algo triste, vigilante, que increpa a la cámara que lo está tomando a él y a su niña como diciendo a mí no me quitan nada. Las abuelas y las madres con su arma de lucha: las fotos de sus hijos o nietos, fotos dentro de una foto , la fotografía como un arma de denuncia, un relato enmarcado que muestra a la eterna Evita allí detrás en la imagen, la odiada, la militante, la desafiante de los poderosos mirando al norte y la otra, la que no se ve, la que la escena esconde, la amada, la Evita hada, la abanderada de los humildes, hermosa, sonriente que mira al sur.

 

Así como la política, la moda también es parte de lo humano, glamour, belleza, mundo de placeres sofisticados. Por qué no? Se acepta la propuesta, el arte de Gustavo Cilla se suma al juego y el artista juega sus reglas. Es el jugador que apuesta y gana.

 

Si me preguntaron cuál es el mejor tango del Polaco Goyeneche, cuál es su mejor interpretación, yo diría él, el Polaco, el artista. De Gustavo Cilla digo lo mismo, su mejor obra es su mirada artística, la posibilidad de captar certeramente el gesto efímero y eternizarlo. La presencia del milagro de la vida, la sencillez de lo oculto en lo habitual y común, lo cotidiano .Ese instante fugaz que es capturado, detenido y desocultado para que los otros, nosotros podamos ver también tanta belleza. Me gustó mucho este recorrido por la página, su propuesta desafiante basada en su cambio de roles, su estética, su música que acompaña en todo momento sin distraer, el fluir de las sensaciones intensas provocadas por los cambios de lugar de este observador que puede ser testigo, cómplice o protagonista de lo que va apareciendo en su andar. Si algo no sucede nunca es la indiferencia. Algo pasa todo el tiempo.

 

El artista, su arte no nos da una tarea fácil, nos saca de la comodidad y nos pone en el visor de su cámara. En alguna parte de la historia aparecemos. Estará en cada uno decir si lo que ve le gusta o no. Felicito a Gustavo Cilla y le agradezco su generosidad artística que conmueve y nos permite ver para mirarnos.

 

ROXANA DEL ROSARIO

 


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